lunes, 15 de noviembre de 2010

Para el señor, el de mis sueños

Un día caminaba sola y veía un futuro incierto, luego lo encontré. Estaba ahí sonriendo como todo un cabrón, uno de esos que los miras a fuerza, con una mueca un poco rara en la cara, me sonrió.

Toda la noche le observe, toda la noche me inquieto con su boca que no paraba de hablar, le oía atentamente. Le ofrecí mis labios, luego mis manos y al final mi vida.

Hoy la vida es diferente el me ha tomado, soy presa de su dolor, de su aliento y de su perversión.

Perversión que calienta mis noches y humedece mis piernas, que logra mojar mis labios con olor a semen, aroma violento que me hace desear que el día no termine y la noche se evapore.

¡Bendita puta me ha hecho!

La puta de tus orgias, que te cobija en sus pechos cuando el insomnio del dolor te acompaña.

La perra que aúlla por las noches cuando no estás, la que moja la cama cuando te recuerda, la que mueve la cola y lame tus pies cuando la suerte parece se ha ido.

Te amo

Giselle



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