martes, 21 de septiembre de 2010

La vecina


Laura se quedo sola por un momento, después de despachar a los hijos y el esposo, lo menos que queda es un rato de relajación.
Así que encendió la televisión, se tomo tranquilamente un café, y comenzó a pensar acerca de su vida, de lo que dejo después de casarse, recordó invariablemente a un viejo amante, de esos que se tienen en la juventud, Manuel era un chico muy lindo, era dulce, la trataba tiernamente...De pronto, con el sonido de la tele se recosto, muchos recuerdos llegaron a su mente.
Una vez estaba sola en su casa tenia mucho calor, recordaba las caricias de Manuel la noche anterior, como le tocaba los pechos de a poco y su otra mano recorría despacio su pantalón y comenzaba un toqueteo cada vez mas rápido y mas fuerte, y como de a poco se fueron quitando la ropa...
En eso de los recuerdos estaba cuando invariablemente empezó a tocarse, casi como Manuel lo hacia, se retorcía y cada vez estaba mas caliente, en eso riiiiiiiiiiing el sonido del timbre invadía su intimidad, rápidamente se acomodo el camisón y salio a la ventana a ver quien era; al asomarse vio a su vecino un chavo de unos 27 años que no estaba nada mal, ella pregunto con la cara sudorosa y roja que se le ofrecía y el contesto que había escuchado ruido y solo pasaba para ver si las cosas estaban bien, sonriendo y limpiándose la mano le dijo con una seña que si que no había problema.
El chico sonrió y le dijo que con confianza si necesitaba algo podía ayudarle, una sonrisa salio de Laura y abrió la puerta, le dijo que podía pasar a cerciorarse de que todo estaba bien.
Al entrar el vecino la miro y pudo observar que sus pezones se veían a través del camisón, rosados y duros, ella temblorosa lo miraba, se acerco y el beso su mano que olía a sexo.
Así que los besos siguieron y la tomo como hacia mucho no la tomaban.
Al terminar el sonriente pregunto: " ¿me regalas un poco de azúcar?"
Y así cerro la puerta con una sonrisa en la cara, un poco menos de azúcar en la casa y eso si los recuerdos enterrados.