miércoles, 19 de mayo de 2010

De la noche y sus demonios

Para Maitess

Lorena tenia dos amigos uno de ellos había estado casado con una de sus primas, los cuales en una fiesta se conocieron, de eso hacia mas de 10 años, el otro era un chico que había conocido en un antro bailando intercambiaron teléfonos y terminaron siendo cuates.
Solían salir los viernes por la noche al centro había un lugar donde asistían con frecuencia ahí los meseros se habían vuelto además de sus confidentes, sus cómplices en una que otra aventurilla. Siempre salían con protección uno nunca sabe que puede ocurrir después de algunas cervezas.
Una vez cambiaron de lugar decidieron que era momento de cambiar de aires tomaron el auto y se fueron a meter a un antro gay conocido por que tenia un cuarto oscuro donde todo podía pasar.
Entraron Alonso y Carlos al principio estaban renuentes pero Lorena hizo labor de convencimiento, les invito tres caguamas y ya flameados entraron.
AL entrar, y aun con las chelas encima, no pudieron evitar ver a chicos y chicas besándose, tocándose entre baile y baile.
Ya en la barra pidieron mas chelas y aunque estaban un poco caras comenzaron a desinhibirse bailaban los tres al ritmo de Timbiriche, de pronto el lugar estaba mas lleno que de costumbre así que salieron a fumar.
Afuera hacia un frío del demonio, no obstante a su lado había dos chicas que se fajaban sin pudor alguno, se tocaban los pechos y las nalgas con mucha cachonderia, Carlos fue el primero que babeando le pregunto a Lorena si se había atrevido a besar alguna vez a una chica, ella sin problemas contesto que si, pero que sin lugar a dudas le gustaba mas como besaban los hombres.
Regresaron adentro, y al ritmo de reggae los tres bailaron muy juntitos, entonces Lorena advirtió que Alonso ya estaba un poco emocionado, provocándolo le arrimaba cada vez mas las nalgas mientras a Carlos lo toqueteaba, ya después de un rato de cachonderia subieron al segundo piso, justo donde estaba el cuarto oscuro, siguieron bailando y evidentemente los calores subieron mas cuando vieron a varias parejas cojiendo sin pudor alguno.
En eso Lorena se agacho, les abrió la bragueta a ambos y comenzó a lamerles, en ese momento Alonso la levanto de un jalon la recargo en una mesa cercana y comenzó a desnudarla, a besarle los pechos, Carlos se acerco ella lo masturbaba.
De nuevo en el suelo Carlos la puso de rodillas la penetraba ferozmente, fuerte y rápido mientras ella lamia a Alonso, les excitaba ver como los demás cojian y además los observaban,
Ella se revolcaba entre el sudor y los brazos de ambos, cuando termino la noche, se dirigieron al carro, y llegaron al departamento de Alonso que era el mas cercano, se durmieron, y al despertar ella los observo con una mirada picara.
Ahora ya no se ven tan seguido todos tienen pareja, de vez en vez se recuerdan la noche en la que los demonios de la lujuria salen a hacer de las suyas.