jueves, 7 de enero de 2010


Fue así nomás, llegamos a la playa, con el sol a cuestas y el cansancio por mochila, íbamos una amiga de mi Amo y yo, el lugar maravilloso, un sitio alejado de la humanidad, del lado izquierdo veía el inmenso mar que además era adornado por una bellísima luna llena que iluminaba perfectamente, al otro lado teníamos el río y una palapa cobijaba la casita de campaña. Por la noche salimos a beber unos tragos, el estaba sentado al lado de ella, los miraba pero mas llamaba mi atención el ver la luna, tan grande, tan linda.
La luna dicen, influye no solo en el agua sino también en los sentimientos de los seres humanos, en el aire…
Al cabo de los tragos ella se fue a dormir, mi Amo y yo seguimos caminando por la playa observando, llegamos a una de las zonas mas solas, y comenzó a tocarme, de pronto yo estaba en cuatro llevaba una mini así que fue sencillo que mi señor llegara a tocarme, con la cara en la arena el culo hacia arriba, solo sentía como lentamente metía sus dedos una y otra vez, cada vez mas rápido y mas intenso.
Al final nos levantamos, caminamos hacia la casa y ya adentro con la chica a un lado me pregunto si estaba lista, conteste que si, de pronto mi señor comenzó tocarla, le beso los pechos la desnudo lentamente, yo al otro lado me tocaba y observaba, de pronto el volteaba y me toqueteaba a mi también, pero sus manos corrían mas hacia ella, su boca, su lengua.
Yo termine, entre besos de mi amo que tenían jugos de ella, la luna hizo efecto, me sentía mal, mas humillada que otras veces y aun cuando una perra sabe que su único placer es el placer de su amo, a veces es difícil dejar de lado la sensación de ser utilizada mas allá de lo que la conciencia y la dignidad puede llegar.