miércoles, 29 de julio de 2009

Hoy amanecí con un hueco, uno de esos que díficilmente se pueden rellenar, quise saber el por que de ello, y creo que es por que no dormiste conmigo, a veces las princesas necesitan el beso de su príncipe para despertar ( ¿o tal vez verdugo?) y después poder sonreír todo el día, esperando a que el príncipe llegará a casa con ganas de seguir adorando y lastimando a su princesa.
Vi una película, me gusto, pero me quede pensando en que tal vez, al igual que la protagonista solo me estoy entrenando y que tal vez el verdugo con el que pereceré aun no ha llegado, deseo equivocarme.
Lo pense bien y si quiero ser tuya, por el tiempo que sea necesario, pero sobre todo por el tiempo que nos sea concedido, por ti y por mi.
Quieres una marca de pertenencia, ya esta, estoy dispuesta, por que al igual que O decidi amarte hasta explotar, o hasta que tú mi verdugo lo desee.

martes, 28 de julio de 2009

El verdugo.


Era tarde cuando el verdugo apareció, ella sobre la cama, el cuarto oscuro, atada de pies y manos, apenas y una lámpara en el buró iluminaba con una luz rosada tenue.
Al fondo del cuarto había una silla, el verdugo se sentó, prendió un cigarro y la veía atada, se levantó y le vendo los ojos, después, despacio le acaricio con un cuchillo, pasando el filo lentamente por su boca, apenas rasgando su piel.
Ella sacaba su lengua, lamía la mano del verdugo como una perra agradecida con su amo.
El verdugo entonces la miro, y siguió bajando el cuchillo por el cuerpo, acariciando cada una de sus partes, ella apenas y podía retorcerse, pero si sentía como la humedad llenaba su entrepierna.
El se dio cuenta y solo sonrió, la desato, de piernas y manos solo para voltearla; “para el culo” le dijo, al levantarlo le azoto con mano firme, hasta que la piel se calentó lo suficiente para después pasar un poco de hielo con tal de calmar el ardor.
Por ello tuvo permiso para levantarse, ahora tenia que hincarse con los ojos vendados, y el aroma a sexo en la nariz, es difícil decir que no; entonces lamió como animal con hambre la verga de su amo, rápidamente saboreándolo, imaginándolo dentro de ella, frotando con la lengua.
De pronto, ella osó voltear la cara, el verdugo la levanto de un jalón, le abofeteo y la empujo. Cayo de boca, con las rodillas raspadas, la tomo del pelo y la jalo nuevamente, la aventó a la cama y después la cogió con tal violencia que apenas y se oían sus gemidos, el verdugo termino la beso en la boca y de nuevo la dejo ahí, tumbada en la cama con apenas y la luz de la lámpara del buró.

martes, 14 de julio de 2009

Y la saco a pasear...


Caminando de la mano del amo, la gata se siente segura, protegida, sabe que por mucho que pase ella estara bien, su amo le ha preparado una sorpresa. Ella sabe bien que en un rato y después de unas copas seguro iran a un lugar mas comodo e intimo.
Se vistio para él amo, usaba una tanga de color rosa, medias, un corsé, falda y una blusa muy escotada que dejaba ver su brassiere, tacones altos.
Su amo la llevo a caminar por el centro, él sabia que la gata esa llamaba la atencion pues todos volteaban a verla, llegaron a un sitio bastante comodo, ella como buena gata se sentó con las piernas abiertas, él solo la observaba, salió a hacer una llamada, minutos más tarde llegaria un perfecto desconocido, se sento a su mesa, bebio con ellos y algunas copas mas tarde saldrian los tres de ahi.
Ya en el carro, ella se sentaría a un lado del desconocido, su amo en cambio se sento en el asiento de atras, desde donde le abrazaba y le tocaba los pechos, la muy puta se calentaba mas, llegaron a un hotel, entraron y comenzo el jugueteo, el amo le permitio que ella sintiera placer, el desconocido la toco, la cogio, ella mientras besaba y chupaba a su amo, lo toco, y cuando volteaba la cara hacia el techo el espejo le permitio ver que el placer le devoraba la piel, le entumia el miedo, pero le carcomia los sentidos.
Y asi paso la noche, esperando no descepcionar a su amo, por que al fin y al cabo una gata es para eso...

viernes, 10 de julio de 2009

Historia de una gata en celo.

Entre las calles del centro histórico de la Ciudad de México, caminaba a paso lento, usaba una falda muy corta, medias y unas botas largas que apenas lograban dejar ver un poco de la piel, a cada paso que daba una mirada furtiva la alcanzaba, ella lo sabia, por eso lo hacia, en la calle de Guatemala encontró un pequeño café, se sentó en la terraza prendió un cigarrillo y espero a que pasara el tiempo. Esperaba que llegara alguien que pudiera tomarle la mano, que la llevara a un lugar seguro, donde el silencio se robara incluso los gemidos.
Justo cuando se disponía a pedir otra taza de café llego un hombre que se sentó a su mesa sin ser invitado, pero que muy amablemente le invitaba una cerveza, al principio lo miro con recelo, pero decidió aceptar la invitación.
Paso un rato para que cruzaran sus miradas, bebieron otras dos cervezas, no hacia falta hablar, a veces los ojos dicen mas.
De pronto el se inclino mas de lo normal estaba justo debajo de la mesa, a su alrededor había dos o tres personas, eso no les incomodo, entre la oscuridad de la noche apenas se percibía la luz de la luna, cuando el estaba debajo de la mesa ella de pronto sintió un tirón justo en la entrepierna, ahora estaba atada, pero no dijo nada, el roce de sus piernas le excitaba.
Él al percatarse de ello, empujo la silla con su cuerpo al levantarse no sin antes lamer cada parte de su cuerpo hasta llegar a besarla.
Su sabor a cerveza y a celo, lo había inquietado más, con toda calma le ayudo a ella a acercarse de nuevo a la mesa, pidió otra ronda.
De nueva cuenta él se levanto, parecía que la abrazaba, en realidad la ataba con las manos en la espalda, besando lentamente su cuello, pasando con suavidad la lengua, la piel de ella se erizaba, tal y como lo hace un gato.
Él regreso a su silla, bebió un sorbo de cerveza y lentamente se acerco a ella para darle de beber en su boca, cayeron algunas gotas, no hacia falta una servilleta, su lengua se encargo de limpiarla.
La luna ahora se veía mucho mejor, cómplice muda.
Las miradas entrecruzadas eran mas evidentes, el se inclino lamió las botas y la desato, se levantaron del lugar, apenas y puso su saco sobre los hombros de ella, así salieron del lugar caminaron por un rato, hasta que encontraron una vieja y abandonada vecindad, al entrar por los oscuros pasillos el la tocaba y besaba, pasaba sus manos en sus nalgas y sus tetas. Ella quería tocarlo, lamerlo, no podía, estaba atada.
Al llegar a la azotea la desato y con la cuerda que la había atado la obligo a ponerse en cuatro patas, a caminar como lo que parecía: una gata en celo, el caminar permitía ver que sus bragas eran pequeñitas, así que entre mas movía el culo la falda más se levantaba, al llegar a una esquina se hinco y con la boca desabrocho lentamente el cinturón y desabotono el pantalón, para descubrir un animal hinchado de placer.
Lo acerco a su boca, lamiendo lentamente, hasta que se comió al animal completo, el la azotaba cada vez mas rápido y cada vez mas fuerte, sus gemidos eran mas bien espasmos.
El la aventó y volvió a quedar en cuatro patas, inclino su espalda hacia abajo y levanto el culo, de los azotes pasaron a las nalgadas, hasta que como toro la monto, entraba y salía tan rápido y tan fuerte que el dolor producido se quedaba de lado.
Entre el sudor y la noche salieron de ahí, presurosos y tomados de la mano, al llegar a una esquina, el desconocido la beso de nuevo, ella lo miro a los ojos y dio vuelta, ahora llegaba a otro lugar, a seguir buscando alguien que le tomara de la mano eternamente.